Terapia para adultos en Pacífico (Madrid) y online
Te levantas sin saber muy bien por qué estás así. Por fuera funcionas; por dentro llevas tiempo agotado, en alerta, dándole vueltas a lo mismo, con el cuerpo en tensión casi todo el rato. Y poco a poco estás evitando cosas que antes hacías sin pensarlo.
Puede que alguien te dijera que pidieras ayuda y estés aquí a medias convencido, puede que lleves meses pensándolo sin dar el paso, o puede que ya fueras a terapia, estuvieras mejor una temporada y hayas vuelto al mismo punto.
Da igual lo que te haya traído hasta aquí, si algo interfiere en tu vida diaria ya es motivo suficiente para pedir ayuda.

Lo que se ve y lo que lo sostiene
La ansiedad, el bajón, la evitación, el pensamiento que no para: eso es la conducta, lo que se ve. Pero lo que influye en si se queda o se va es para qué sirve. Y es que toda conducta que se mantiene en el tiempo está cumpliendo una función, aunque te esté haciendo daño. Es lo que en consulta llamo la función de la conducta, y es por dónde empiezo siempre.
Se entiende mejor con un ejemplo. Imagina una persona que lleva años sin salir de un duelo, sumida en la tristeza. Se puede trabajar el duelo, claro, pero si ese duelo se ha convertido en la forma de seguir vinculada a quien perdió, o en el lugar que ocupa entre los suyos, hay que trabajar también esa función que cumple el duelo si queremos que esa persona avance y lo supere.
Con lo cotidiano pasa igual. Cancelar el plan que te da ansiedad te alivia esa tarde y le confirma a tu cabeza que esa es la forma de gestionar ese malestar y mañana costará más. Comprobar diez veces que la puerta está cerrada calma la duda un minuto y la agranda el resto del día. Discutir menos para evitar el conflicto mantiene la paz esta semana y deja el problema intacto para dentro de seis meses. Muchas de las cosas que haces para estar mejor son exactamente las que mantienen el problema en pie.
Cómo trabajo
Es una terapia activa y con método, en sesiones de una hora. Mi trabajo es dirigir el proceso: marcar el camino, darte herramientas y que las uses fuera de la consulta.
¿Cuántas sesiones vas a necesitar? Una terapia se sabe cuándo empieza, pero no cuándo acaba, y cualquier número que te diera sería inventado. Lo que sí te doy es saber siempre dónde estamos y por qué hacemos cada cosa.
Y todo esto, lo consigues con tus propias herramientas, porque mi objetivo es que aprendas a llevar tu vida por ti mismo y dejes de necesitarme.
PRIMERA SESIÓN. Empiezo por preguntas sobre ti y tu contexto: familia, trabajo, rutina. Sirven para situarme y también para romper el hielo. A partir de ahí tienes espacio para contarme lo que quieras y como quieras.
En las primeras sesiones realizamos la línea de vida: recorremos tu vida desde lo que recuerdes hasta hoy, lo bueno y lo malo. Me sirve para conocerte fuera del guion y para ver qué de lo que pasó sigue operando hoy. Mi trabajo se centra en el presente, pero necesito tu pasado para entenderlo.
Y hace algo más: contarlo, en sí mismo, ya alivia. Es la sorpresa que más me repiten los pacientes que llegaron con el miedo de «¿cómo le cuento esto a un desconocido?».
ENFOQUE. En la primera o la segunda sesión te digo lo que veo: qué creo que está pasando, qué lo mantiene y cómo propongo trabajarlo. Sales con un mapa y con un plan, y sabiendo en todo momento en qué punto estamos.
EL TRABAJO. A partir de ahí vamos sobre lo que sostiene el problema, de forma ordenada, con pasos y con herramientas concretas, dentro y fuera de sesión. El paradigma es afrontar, no evitar. Con la ansiedad, por ejemplo, el objetivo no es eliminarla —es un sistema de alerta y hace falta— sino aprender a vivir con ella y dejar de estar a su merced.
EL FINAL. Mi objetivo es tu libertad. Aunque al principio caminemos muy cerca y te sientas muy arropado por mí, mi meta es que descubras tus propias fortalezas y construyas tus propias estrategias para que, poco a poco, camines por ti mismo.
«Me ayudó un montón a conocerme mejor, a saber lo que me pasaba, y analizaba mis preocupaciones de tal manera que fuera yo la que me diera cuenta de las cosas.»
–Cristina S. · Reseña de Google ★★★★★
«Después de adquirir las herramientas necesarias, hoy puedo decir que soy una persona completamente diferente y que he aprendido a disfrutar de mi día a día aceptando tanto las adversidades como las cosas buenas.»
–Nacho N. · Reseña de Google ★★★★★
Por qué trabajo así
Buena parte de mi carrera la he pasado tratando las consecuencias psicológicas de experiencias muy graves. Me formé en trauma con el equipo de la Universidad Complutense y llevo años trabajando con víctimas del terrorismo.
Fue una experiencia que me enseñó que el trauma es una herida invisible: es bastante más que un mal recuerdo y casi siempre está por debajo de síntomas que parecen otra cosa.

Lo que a veces parece insoportable cuando lo enfrentamos no lo es tanto. Cada peldaño que subes por insignificante que parezca, es un gran paso para el cambio.
Atiendo en consulta en el barrio de Pacífico, distrito de Retiro y online en toda España.
Por videollamada es el mismo proceso, la misma sesión de una hora y la misma tarifa; cambia el sitio desde el que te conectas. Si dudas de si tu caso encaja mejor en presencial, me lo dices y lo valoramos antes de empezar.
