El bienestar de un niño se construye en familia

Tu hijo está más irritable, más callado, con miedos o rabietas que no se le pasan, o te han llamado del colegio, y no sabes por dónde empezar a ayudarle.

A un niño no se le puede tratar de manera aislada, forma parte de un núcleo vivo (su casa, su familia, su colegio) y su comportamiento se aprende y se sostiene ahí. Por eso, cuando evalúo a un niño, miro también a su alrededor: cómo os comunicáis, cómo reacciona cada uno, qué lugar ocupa en la familia. La conducta que te preocupa está cumpliendo una función dentro de ese sistema (le sirve para algo, aunque no lo parezca) y para cambiarla tenemos que averiguar qué está aportando y por qué se mantiene.

Un ejemplo de los que veo a menudo: un niño que monta la rabieta justo a la hora de los deberes y consigue, cada tarde, que la tarea se aplace o que alguien se siente con él. La rabieta no es el problema, es la solución que ha encontrado, y para trabajar esa rabieta hay que ir a la situación que la genera.

Eso tiene una consecuencia directa, y prefiero decírtela antes de que me escribas: para ayudar a tu hijo necesito trabajar contigo.

Con los niños, el trabajo es familiar

Cuanto más pequeño es el niño, más peso tenéis vosotros en la terapia, pues yo le veo una hora a la semana; pero sois vosotros quienes estáis con él el resto del tiempo. Y es en el trato del día a día, en cómo respondéis a lo que hace, donde de verdad se mueven las cosas.

Y hay una segunda razón: quiero que tu hijo use la terapia lo justo. Un niño que pasa la infancia de psicólogo en psicólogo llega quemado a la edad adulta, justo cuando más lo puede necesitar. Si el cambio ocurre a través de vosotros, mejor para él ahora y mejor para él después.

Por eso te lo digo con transparencia: la ayuda a un niño solo funciona si es integral, y eso pasa por involucrar a toda la familia. Si lo que buscas es dejarle en consulta y recogerlo arreglado, no soy la psicóloga que necesitas.

Entonces… ¿cómo lo hago?

La primera sesión es con vosotros, sin el niño, para que me contáis cómo es, qué os preocupa y qué habéis probado ya para que cuando me siente con él saber por dónde ir. A partir de ahí combino sesiones con él, sesiones con vosotros y sesiones conjuntas.

Cuando hace falta me coordino con el colegio o con el pediatra, porque en algunos casos es interesante tener una información más completa.

Cómo trabajo con adolescentes

Con un adolescente cambia el orden: la primera sesión es con él, a solas.

Su miedo suele ser el mismo: «¿le vas a contar todo a mis padres?». Si empiezo por vosotros, ese miedo queda confirmado antes de haber empezado. Sin embargo, al empezar por él, sin decirlo le estoy transmitiendo que el problema es suyo y que este es su sitio. En esa primera sesión hablamos de qué le preocupa desde su punto de vista y le explico las reglas: qué queda entre nosotros y qué no.

De esta forma se crea un espacio de seguridad y confianza, imprescindible para que la terapia pueda desarrollarse y conseguir resultados.

También necesito vuestra versión y el motivo de consulta, además de reunirnos en privado cuando que sea necesario, pero siempre pasando por él y avisándole antes: «voy a necesitar una sesión con tus padres», «¿quieres estar tú dentro?», «¿prefieres que hable yo con ellos?». Es menor y vosotros sois imprescindibles, pero quiero que sienta que no va a haber nada a sus espaldas.

Vuestro papel sigue siendo importante, pero distinto: menos aplicar pautas y más sostener el marco, dar espacio y no interrogarle al salir.

No solo trabaja con pacientes, sino que guía a familiares en los procesos de recuperación.

–Raquel R. · Reseña de Google ★★★★★

Muy buena profesional; en mi familia hizo un gran trabajo.

–Laura V. · Reseña de Google ★★★★★

Lo que no trato

No trabajo trastornos del neurodesarrollo, como el espectro autista, porque esos niños necesitan un equipo de varios especialistas coordinados y eso una consulta individual no puede dárselo. Si es el caso de tu hijo, te lo comunicaré con transparencia y os guiaré hacia la mejor opción para vosotros.

Por qué trabajo de esta forma

Empecé mi carrera en el área de infancia y familia, y de ahí sale buena parte de cómo trabajo hoy: me formé en el Programa de Adolescentes que Agreden a sus Padres en la Clínica Universitaria de Psicología de la Complutense, y en 2012 publiqué un artículo sobre la importancia de la formulación familiar en los casos infantiles.

Atiendo en consulta en el barrio de Pacífico, distrito de Retiro, junto al metro, y online.

Sesiones de una hora, con el mismo proceso y la misma tarifa en los dos formatos.

Si esto te encaja, escríbeme y me cuentas qué está pasando.

Si prefieres llamar: 620 845 131

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